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viernes, 17 de agosto de 2012
HABLEMOS DE RACISMO EN CENTROS EDUCATIVOS
Existen casos de discriminación racial bastante acentuada en algunos liceos de nuestra capital.
Esto se enmarca en el flagelo social denominado bullying, o sea violencia bajo la modalidad de acoso entre niños o adolescentes de un mismo lugar de estudios. Esto siempre existió aunque no tuviera nombre propio ni se hablara abiertamente para lograr herramientas de prevención o erradicación. Es, descarnadamente, cualquier maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares o liceales de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado. El pretexto puede ser el mero “matonaje” del agresor, enfocado a humillar a las o a los demás basado en la fuerza física o sicológica, imponiendo arbitrariamente su enferma voluntad -por ejemplo cobrar peaje en dinero por permitir entrar al baño, apropiarse de comestibles, uso abusivo de útiles escolares ajenos, manoseo, pedir plata coercitivamente, hostigamiento por medios electrónicos- o simplemente menospreciar o inducir a menosprecio público a un compañero o una compañera por razones varias, poniendo apodos ridiculizantes centrados en una supuesta desventaja de la víctima, sea discapacidad, color de piel, opción sexual, etnia, creencias, sexo, nacionalidad, escolaridad y múltiples variables, pues se llega a discriminar hasta a quienes tienen altas calificaciones, alentando a la vagancia y la mediocridad como modelos.
Actualmente se preparan docentes con instrumentos de Derechos Humanos para el combate a la exclusión y fomento de la inclusión social, única alternativa a la apremiante circunstancia de fractura inter alumnado, causa de deserción de los estudios y hasta de suicidios en adolescentes, pues ir a clases padeciendo bullying se vuelve una pesadilla.
Promover el respeto a la diversidad cultural es un gran antídoto contra el racismo y todo tipo de discriminación.
No prejuzgar a las personas por su aspecto exterior o preferencias sino apreciar sus virtudes humanas, practicando solidaridad y compañerismo, no dejando surgir guetos.
Es delito cometer actos de odio racial o discriminación en Uruguay según el Código Penal.
Pero las leyes no alcanzan si no prospera la equidad en el corazón.
En los locales de enseñanza hay que trabajar en forma concreta esta problemática, preocupados y ocupados en función de la profundidad del tema. Nunca dejando en soledad al menor que sufre acoso. Cuidando los libros educativos cuyos contenidos pueden conservar discursos racistas o discriminantes de otras épocas cuando no eran visibilizadas estas cuestiones.
Si no existe la materia “ética y valores” provocar el intercambio o usar el Espacio Curricular Abierto, muy bien pensado en Secundaria para tratar sentimientos y vivencias de la población estudiantil.
Si no generamos convivencia pagaremos con desmedro en desarrollo social.
Crear espacios de integración es el desafío. Construir un “nosotros” a partir de “los otros”.
El ámbito de estudios debería ser inmejorable ejemplo de coexistencia armónica, preparación para una adultez responsable con problemas y también con soluciones logradas en colectivo. Donde el miedo, el rechazo y la desconfianza no tengan cabida y donde las personas puedan sanamente capacitarse para ejercer ciudadanía democrática y digna. Así nacerán; con el aporte de todas y todos; y junto a los heredados de la familia, aquellos valores que nos acompañarán durante toda la vida.
SUSANA ANDRADE - ATABAQUE
www.atabaque.com.
martes, 14 de agosto de 2012
Oscar Montaño, sus múltiples producciones culturales, el homenaje a Mandela y la hermandad con Trinidad de Cuba/ Nota de Ecos Regionales
El investigador e historiador Oscar Montaño siempre es una fuente rica de información, por las múltiples actividades que desarrolla en favor de la cultura, exaltando particularmente el gran aporte que en ese sentido ha realizado a lo largo del tiempo la comunidad afrouruguaya. La pasada semana participó en el Parlamento Nacional en el homenaje realizado a Nelson Mandela, al cumplir sus 94 años de edad. Este reconocimiento se lleva a cabo a más de veinte años de su libro “Sudáfrica, entre el apartheid y Nelson Mandela”, en un acontecimiento de singular significación personal. Oscar Montaño acaba de regresar de Cuba donde se especializa en temas vinculados a la cultura afro, al tiempo de estar trabajando en la profundización del hermanamiento con la Trinidad de aquel país. Pero además su producción Batuque de Candombe participará en el Festival Latinoamericano de Padua, en Italia, lo que le exige más responsabilidades en el área de audiovisuales. Sobre estos temas circuló la entrevista con ECOS REGIONALES.
-Asumo este presente con alegría pues continúo con las producciones audiovisuales; el documental Batuque de Candombe está ahora invitado a participar en el Festival Latinoamericano en Padua, Italia, que va a desarrollarse en noviembre. Estamos afinando bien el material para mandarlo con las reformas que quería hacerle, cosa que me tiene muy motivado.
Por otro lado sigo escribiendo, ahora con el tomo dos del libro Trinidad de los Porongos, de su nacimiento a la actualidad que la idea es sacarlo para el mes de abril del año próximo.
También estoy encarando la cuarta edición de la Historia Afrouruguaya, lo que para mí es increíble. Con la propuesta de parte del MIDES y de la casa de la Cultura Afrouruguaya de hacer dos mil ejemplares, mil de los cuales van a ser obsequiados a las escuelas públicas tal como lo propuse. En cada presentación del libro, quedarán algunos ejemplares en las escuelas a los efectos que las maestras tengan material de consulta de un tema que sabemos no es sencillo encontrar información.
-¿En qué nivel está el trabajo de hermandad con Trinidad de Cuba?
-Sobre eso estamos trabajando con un grupo de personas de Trinidad en la organización de una comisión. Esa Comisión de Hermandad va a ver la luz esta semana, por lo que desde ya estamos convocando a las trinitarias y trinitarios que se quieran plegar a ese grupo.En Trinidad de Cuba nos están esperando con los brazos abiertos.
Debo decir que cada vez que voy a Cuba trato de hacer varias cosas. Sigo con el tema de mi especialización en la Universidad de La Habana sobre Culturas Africanas y Afroamericanas, con la Dra. Digna Castañeda y Dr. Esteban Morales.
A su vez tenía la invitación para presentar mi trabajo bibliográfico y sobre todo de Historia Afrouruguaya en el Festival de El Caribe en Santiago (en el otro extremo de Cuba). Pero entre La Habana y Santiago está Trinidad, y quería ir allí para seguir ultimando los detalles de la hermandad.
Ha habido cambios, algunas de las personas con quien traté en el 2010 no están en los cargos, por ejemplo en el área deportes hay nuevos responsables pero igualmente continúan con el interés de hacer el intercambio con nuestra Trinidad. Allá hay una avidez por el tema del fútbol, conocen lo de Uruguay pero no hay balones de fútbol para jugar ni indumentaria para ese deporte.
Me pasó en La Habana, que gente hija de uruguayos que están residiendo en Cuba me pidió balones de fútbol porque en ese lugar no hay tanto hábito de jugar en el campito, sino que lo hacen en las calles. Hacen un tipo de fútbol callejero y se da la paradoja que periodistas deportivos estén alzando su voz porque el fútbol le está ganando en popularidad “a la pelota”, como llaman ellos al beisbol que es el deporte nacional de Cuba.
Por ese lado hay un campo para intercambiar, y en lo cultural están esperando que vayan nuestros artistas, teatreros. Se puede hacer un paralelismo con nuestra Casa de la Cultura porque se enseñan similares artes.
-¿Cuándo parte el grupo de “porongueros” hacia Trinidad de Cuba?
-Está previsto para diciembre, lo paso como adelanto porque seguramente los compañeros no me van a decir nada que estoy informando sobre ello. Hay un grupo de unas diez personas, entre ellos Mary y Ana Aljas, Anne Marie Fonseca, Diego Irazábal, Jorge Brun, Guzmán Pedreira, Daniel Correa, Germán Barrios, Nélida Núñez, que estamos interesados en armar esa Comisión de Hermandad.
Cualquier personas puede integrar esa Comisión porque acá no hay ningún asunto político ni comercial, cada uno se va a pagar su pasaje.
-¿Cuál es la agenda de Oscar Montaño respecto a su producción histórica?
-Me he dividido por días; es decir, los lunes y viernes estoy en Casa de la Cultura Afrouruguaya; martes y miércoles estoy aquí en Trinidad para abordar los temas de investigación y por ahí –mientras estoy en Montevideo- trato de avanzar. Pero a su vez estoy haciendo un relevamiento en las capillas e iglesias del Interior para el Tomo II de Historia Afrouruguaya que estamos preparando, pero pensando en el año próximo.
A uno le gustaría tener un poco más de tiempo, pero igualmente estoy tratando que hacer todo con mesura. El cuerpo siempre da mensajes y uno tiene que atenderlo… he aprendido a respetar esos llamamientos que me hace.
-¿Te sientes reconocido por tu pueblo?
-No sé a qué le llamamos reconocimiento, porque quien me conoce de toda la vida sabe que no me gustan mucho esas cosas. Me he sentido muy bien con el reconocimiento realizado por la Junta Departamental; el planteo de Ana Calzada fue respaldado por el resto de los ediles y eso va de la mano con lo que uno viene haciendo en las escuelas con las maestras y en otros centros estudios con los demás docentes del departamento.
Por ese lado como que hay un paralelismo, porque me siento muy bien trabajando en ese sentido; Ana Calzada y otros compañeros ediles creyeron que era el momento de hacerme ese reconocimiento que para mí es estimulante, porque quiere decir que uno está en el camino correcto, más allá que como cualquier persona uno tiene errores e equivocaciones.
Ahora que estoy más maduro trato de hacer las cosas más mesuradamente, con tranquilidad y pensándolo varias veces.
-Siempre fuiste un entusiasta impulsor de que las investigaciones realizadas con tanto esfuerzo sean aprovechadas en los centros educativos. Esa es otra forma de reconocimiento, el que no ha sido cumplido tal como son tus aspiraciones. ¿Es así?
-Ese camino que es largo, se está haciendo demasiado largo. Hace muchos años que hablamos del Ministerio de Educación y Cultura y de mis investigaciones con respecto al aporte africano, y eso está teniendo un debe. Lo marcábamos días pasados en el homenaje a Mandela, aprovechando esa circunstancia para hacer nuestras reivindicaciones como colectivo y afortundamante había legisladores tanto blancos como frenteamplistas, quienes nos saludaron después y nos felicitaron porque admitieron que estaba bueno que se dijeran esas cosas en ese lugar.En el Parlamento Nacional están los representantes del pueblo y allí se está estudiando la Ley de Acciones Afirmativas que busca reparar las injusticias pasadas. Porque si hoy hay una población afrodescendiente que en su 85 y pico por ciento está en la línea de pobreza, y aún bajo la línea de pobreza. Eso no es una casualidad, sino que es una consecuencia de lo que pasó hace 150 años con el tema de la esclavitud.
Eso pasó hace 150, 160 o 170 años y aún hoy se siguen dando las consecuencias. Efectivamente, es así, porque el Estado uruguayo en todo este siglo y pico no tomó los debidos recaudos y consideraciones para una población que está en condiciones de servidumbre, y que no pudo obtener nunca una educación. Porque la gente esclavizada no podía estudiar pero tenía que trabajar para poder comer.
Hoy eso ha cambiado, pero no ha cambiado el hecho que muy similares tareas siguen haciéndolas los descendientes de aquellos, es decir, las tareas de limpieza. Eso todavía se ve en barrios acomodados de Montevideo, gente afrodescendiente vestida a la usanza de aquellos tiempos porque se les exige que tengan esa vestimenta.
Siguen habiendo muy pocas personas afrodescendientes profesionales o ejecutivos, aunque con este gobierno ha cambiado un poco. Hay variaos compañeros, hermanos y hermanas que están en lugares de dirección, pero eso se da por méritos personales. No es que haya cambiado la situación del colectivo.
Entonces, lo que estamos buscando en este momento, planteándole a los legisladores es que apoyen esa ley que lo que va a hacer es que nuestros hijos van a tener otro tipo de posibilidades, porque van a contar con porcentajes para poder acceder a un empleo digno ya sea público o privado.
-¿Qué te dejó el homenaje a Nelson Mandela al cumplir sus 94 años de edad, realizado en el anexo del Palacio?
-Estamos agradecidos con el Parlamento que se vistió de gala, porque más allá de lo que se habló, también se cantó y se intercambió. Estuvo el coro Afrogama actuando brillantemente y los legisladores que hablaron reconocieron que no todo está bien y que hay cosas que faltan por hacer.
-¿Cómo defines a Mandela?
-Es un hombre impresionante que ha sufrido demasiado, porque en sus 94 años y después de la cárcel perdió a su único hijo varón por Sida, y luego durante el Mundial de Fútbol murió uno de sus nietos en un accidente.
Lo bueno es que está vivo un hombre golpeado, castigado por la cárcel durante 28 años, donde no vivió en la mejor condición. Mandela sigue dando muestras de entereza, de dignidad, de combatividad aún con esa edad tan longeva.
Lo único que puedo decir es que viva mucho más, pero lo que más queremos es que sus ejemplos, lo que él dijo y pregonó, se lleve a cabo en Sudáfrica porque Mandela dio muestras de algo increíble. Pudo ser reelecto Presidente, porque había sido elegido por una mayoría aplastante de votos, pero decidió dar paso a las generaciones jóvenes para que se encargaran del futuro de Sudáfrica, en otro gran ejemplo para el mundo.
-¿Qué le corregirías o agregarías hoy a tu libro “Sudáfrica, entre el Apartheid y Nelson Mandela” editado en el año 1991?
-Tenemos una propuesta de reedición de Casa de la Cultura Afrouruguaya y diría que no habría que tocar lo que allí está escrito. Obviamente que me gustaría releerlo para hacerle algunos ajustes, pero nada más.
¿Por qué no tocarlo?, porque en realidad lo que más me interesaba en esa época era reflejar el pensamiento y el accionar de Mandela durante los años anteriores a la cárcel, porque después, durante su encarcelamiento, se supo muy poco de él. Fue difícil conocer sus vivencias porque obviamente no le servía al régimen del apartheid.
En lo que me gustaría ahondar más es en el análisis de esos documentos que escribió Mandela en el año 53 y 57, donde atacaba al imperialismo norteamericano y veía que el racismo en Sudáfrica estaba apadrinado por grandes empresas trasnacionales norteamericanas, alemanas, europeas en general y sobre todo británicas, y también australianas. Es decir, había mucho interés que el sistema del apartheid siguiera porque daba muchos dividendos económicos.
Eso lo planteo en el libro y recuerdo que fue muy bien reconocido por mi amigo Martín Arregui en su momento, de la misma manera que me emociono cuando evoco aquel acto del año 91 en El Cabildo donde estuvo Cacho Lavandera, como sucedió la semana pasada en el Palacio donde cantó No podrán Mandela.
Fue una suma de emociones.
(Vía: http://www.ecosregionales.net/?edicion=1688¬icia=19988 )
Campeones del "SE PUEDE"
Hay 200 afrouruguayos que lucharon contra las barreras sociales y culturales, y hoy son profesionales universitarios.
LEONEL GARCÍA
Cuando Oscar Rorra cursaba primer año en la escuela Haití del barrio Sur, la mitad de sus compañeritos eran afrodescendientes como él; al llegar a sexto, solo quedaban cinco. En el liceo, en el Rodó y el IAVA, habrá tenido "dos o tres" compañeros de igual color de piel. Terminando bachillerato y siendo buen alumno, una docente de Filosofía no dudó en darle para atrás: "¿Te parece Psicología? Es brava, no sé si es para vos", un "aliento" que no recibió ninguno de los otros alumnos, blancos por supuesto. "Y cuando llegué a la Facultad era yo… y otro (estudiante afrodescendiente) en una generación de mil. No, ese no se recibió". Toda una postal de una realidad.
Oscar tiene 36 años y desde hace cuatro es uno de los no más de 200 profesionales universitarios afrouruguayos, según las estimaciones más optimistas de entidades como Mundo Afro o el Departamento de Mujeres Afrodescendientes del Ministerio de Desarrollo Social (Mides). Es la (enorme) minoría de una minoría a la que los indicadores socioeconómicos ubican en una situación de gran vulnerabilidad. Él hizo la carrera en ocho años por trabajar; al principio, reponía verduras en un supermercado.
En Uruguay uno cada 13 individuos se considera afrodescendiente. Pero si el universo es el de personas que han accedido -culminado o no- a estudios terciarios -universitarios o no- la proporción baja a uno cada 26. Estos son datos provisorios de los Censos 2011 del Instituto Nacional de Estadística (INE). Según el Mides, en este colectivo casi la mitad (47,1%) solo pudo cursar Primaria, y la pobreza se duplica respecto al resto de la población: 39,6% a 18%. La necesidad de salir a trabajar desde muy temprano hace muy difícil alcanzar los máximos niveles educativos.
Oscar hoy es docente grado 3 y tiene especializaciones en Derecho e Infancia y Políticas Públicas. Y también suele tener a un guardia de seguridad con los ojos clavados en él cuando entra a una tienda a comprar algo. "¡No creo que busque un psicólogo!", ríe. "Bueno, eso no pasa solo en Uruguay", agrega, ya más serio.
Rorra afirma que todos los profesionales universitarios afro que conoce (y todos parecen conocerse entre sí) provienen de familias donde hay un gran acento en la educación. "En éstas, se sacrifica mucho para que hijos, sobrinos y nietos logren progresar. También cumplen una gran tarea de contención" que les permite superar los inevitables episodios de discriminación, sean explícitos o soslayados, explica.
Este psicólogo sabe de lo que habla: él participó en 2008 de un profundo estudio sobre las desigualdades étnico-raciales en Uruguay del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), también es sobrino-nieto de Amanda Rorra, una gran luchadora por los derechos de este colectivo. "Ella era muy matriarcal y decía que iba a ser la última Rorra en limpiar un piso. Y por ahora ha sido así".
El guardia de seguridad que relojea a Oscar en el supermercado es el reflejo de una sociedad que, aunque cierre filas en torno uno de sus ídolos futbolísticos acusado de racista en el extranjero, tiene demasiado arraigados sus prejuicios y la discriminación a flor de piel. Los profesionales afrodescendientes no son la excepción. Así, Alicia Saura ha tenido que aclarar en una audiencia que ella es la abogada y no la cliente; así, su colega Myrna Giménez ha sabido que una pasante del Departamento Jurídico que dirigía, en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), pidió un traslado porque no quería recibir órdenes "de una negra"; así, la pediatra y homeópata Alicia Esquivel, tuvo -palabras más, palabras menos- este diálogo telefónico con una agencia de colocaciones de personal doméstico, buscando una niñera:
-Buenas, soy la doctora Esquivel. Llamé el otro día buscando a una persona…
-Mire, tenemos una con excelentes referencias. Pero tiene un problema: es negra.
-Ajá… mire, no me la mande. Voy a ir yo a la agencia.
Cuando su interlocutora la vio llegar, pensó en 500 maneras distintas de ser tragada por la tierra. Esquivel, tres veces presidenta de la Asociación de Medicina Homeopática del Uruguay (Amhu) y hoy directora del Departamento de Mujeres Afrodescendientes del Mides, lo recuerda casi divertida. Lo mismo pasa cuando relata cuando atiende a su puerta y quien llama le pregunta "por la dueña de casa". "No está, salió", contesta, sonríe y cierra.
EDUCACIÓN. Agradecer el esfuerzo de los suyos es permanente. Los orígenes suelen ser de clase media, o media-baja. En muchos casos, son los primeros profesionales de sus familias. Es frecuente que hablen de antecesores, sobre todo antecesoras, sin escuela terminada y lavando pisos ajenos.
"Tengo el orgullo de decir que mi padre hizo hasta tercero de UTU y que mi madre no tiene más que tercero de escuela. Ella comenzó a lavar pisos a los diez años, dejó al casarse y volvió a trabajar como doméstica para que yo estudiara", cuenta la abogada Giménez. "Y mi padre fue mi gran guía, el que me impulsó a estudiar. Yo tenía pasión por el Derecho, pero él tenía el preconcepto que era una carrera para gente adinerada, con apellidos, y que me iba a costar mucho tener una clientela... cosa que resultó parcialmente cierta". Aunque debió trabajar desde los 17 años, jamás abandonó los libros y se recibió a los 27. "Negra, mujer y pobre, debía estudiar tres veces más que muchos compañeros". Nada ha sido color de rosas, pero hoy Giménez tiene posgrados en Derecho Penal y Laboral, así como el curso para jueza terminado, trabaja en el MTSS y en un estudio particular.
"Todo depende del punto de partida que tengas", opina Ciro Mata. Ingeniero electricista, docente y funcionario de UTE, él se define como un caso atípico en el colectivo: fue a colegio privado y sus dos padres son profesionales universitarios. De hecho, su madre, Sara Caetano, es considerada la primera abogada afrouruguaya. "Ella sí es un ejemplo de superación", dice notoriamente orgulloso. Aún así, un día su madre le pidió vender unos tapados de piel y unas alhajas en una casa especializada. Cuando llamó se mostraron interesados, pero al final desistieron de comprar. "Vieron a un negro de 30 años con esas cosas... capaz que pensaron que las había robado", se encoge de hombros.
"Nosotros no somos elegidos ni casualidades", afirma Verónica Villagra, licenciada en Trabajo Social, funcionaria del BPS y directiva de Mundo Afro. "Somos el producto del esfuerzo y de expectativas familiares depositadas en nosotros. En mí contribuyó toda la familia: desde la abuela que lavaba pisos, mis tías auxiliares de servicio, mi madre textil y mi padre trabajador estatal. Es un peso grande sobre los hombros que hay que saber reconocer". No en vano, casi todos los profesionales consultados son activistas por su colectivo.
"La educación es la herramienta fundamental para lograr un ascenso económico, social y cultural", dice la abogada Saura, que coordina la sección de Políticas Públicas para los Afrodescendientes en el Ministerio de Educación y Cultura (MEC). En Uruguay, resalta, la población afro es mayoritariamente joven, y la mayor deserción ocurre entre primero y segundo año de Secundaria. La necesidad de ayudar a mantener el hogar lleva a la deserción escolar y la inserción laboral temprana, sin tener preparación adecuada.
Según datos de Naciones Unidas Uruguay de 2010 la brecha educativa entre población afro y no afro en Uruguay está en dos años. La tasa de actividad -quienes tienen o buscan trabajo- de varones afro entre 14 y 24 años supera en 4,7 puntos porcentuales al total de esa población, de acuerdo con el Mides. "Y las mujeres triplicamos el desempleo", señala la pediatra Esquivel. "De todas las trabajadoras, 42% hacen tareas no calificadas y, de ellas, 70% son empleadas domésticas. Es un trabajo doméstico por resignación y no por elección. Por eso son necesarias las políticas de acción afirmativa", añade.
El MEC otorga 180 becas anuales "de unos dos mil pesos" para estudiantes afrodescendientes en el Ciclo Básico, donde Saura señala el grueso de la deserción. Hay otras becas, las Carlos Quijano, destinadas a estudios de posgrado en el extranjero, para los cuales esta población -que tiene muy pocos individuos con títulos de grado- tiene prioridad.
TECHOS. Todos los consultados señalan que este es un buen momento para lograr cambios, y no solo por el proyecto de Ley de Acciones Afirmativas a estudio en el Parlamento (ver nota aparte). Alicia Esquivel destaca que, gracias a estudios como el Perfil demográfico y socioeconómico según su ascendencia racial, del INE y de 2006 -que indicaba que había el doble de pobres y el triple de indigentes en el colectivo afro- "la sociedad acepta por primera vez que en este país hay racismo. Es como tener el diagnóstico. Ahora está en la necesidad de políticas públicas por parte del Estado, y en la deconstrucción de prácticas racistas por parte de la sociedad, el poder hacer algo al respecto o no".
La educación es clave, pero también hay que sobrevivir al sistema educativo y a la sociedad que lo rodea. "La escuela aparece claramente como la primera institución que discrimina y no da respuestas. Viene un chico: `Maestra, fulanito me dice negro de m...`, y ella generalmente no sabe dar respuestas. ¿Vos diste historia de África en la escuela? ¡Y ahí nació la civilización! ¿Qué ves de los negros? Que eran esclavos, Ansina y poco más...", indica el psicólogo Rorra. Ya en sexto de liceo, la abogada Giménez recuerda a una docente de biología que insistía en reprobarla. Esa era su única materia baja. "Ella tiene que darse cuenta ya que con su color no va a poder seguir, mejor cortarla ahora antes de que sufra", dice que le dijo a otro docente de ese instituto, nada menos que el reconocido abogado Adolfo Gelsi Bidart. Años después y al recibirse, fue el mismo Gelsi Bidart quien le entregó el título, con un abrazo que ella no olvida.
Sin una familia fuerte que contenga y apuntale la identidad, es muy difícil salir adelante y quebrar lo que Saura llama "techos de cristal", aunque se trate de un cristal muy duro. Pero llega un momento que casi todo va a depender del propio individuo. "Uno tiene que superar las trabas objetivas y las subjetivas que te impone un contexto donde por muchos lados aparece el `no se puede` o `eso no es para vos`, los prejuicios de lo que debe ser o hacer un negro", dice Edgardo Ortuño, profesor de historia, exlegislador frenteamplista y hoy subsecretario de Industria y Energía. "Todo el contexto social te dice `no te esfuerces demasiado, total no vas a llegar`. La clave pasa por romper ese techo", enfatiza la abogada Saura.
Incluso los puntos de partida más frágiles también pueden servir para tomar impulso y romper techos de cristal. Francisco Pírez es afrodescendiente y vivió 16 años en el INAU, cuando todavía se llamaba Iname, entre 1988 y 2004; gracias a su esfuerzo y a la visión del director del entonces llamado Hogar Salterain, Elbio Martínez, consiguió becas para estudiar Derecho en la Universidad Católica, inglés y Comercio Internacional en la Universidad de Arizona, Estados Unidos. Hoy tiene 32 años y es el embajador de Uruguay en la Organización Mundial de Comercio (OMC). Él también destaca a la educación, pero no es lo primero que nombra para explicar por qué llegó adonde llegó. "Desde mi modesto punto de vista, lo que influyó más fue la fuerte determinación en salir adelante aun cuando estaba en desventaja, la disciplina, la humildad, el sacrificio, la honestidad conmigo mismo y con el entorno, el rodearme de personas que proyecten estos valores; también estuvo y está el aprender a escuchar así como aprender a cuándo decir que no", indica, vía email, desde Europa. Para su colega Saura hay solamente una cuestión a "erradicar definitivamente": el no se puede.
SIGNIFICADO DE BUENA PRESENCIA
Para los activistas, que para un trabajo se pida "buena presencia" significa algo así como "negros abstenerse". Al ingeniero Ciro Mata y a la abogada Myrna Giménez les pasó por su lado que, compitiendo por un cargo con otro candidato de curriculum similar, pero blanco, invariablemente éste era elegido. En su caso, Giménez dice que desde entonces la firma en cuestión ha pedido CV "con fotos". La Comisión Honoraria contra el Racismo y la Discriminación, en la órbita del MEC, recibió 120 denuncias en cinco años. La mayoría son problemas laborales: relacionamiento con pares o superiores, ingresos o ascensos.
DESTAQUE EN LAS ARTES Y EL DEPORTE
En Uruguay, históricamente, los afrodescendientes que más se han destacado lo han hecho en el campo de las artes y el deporte: al músico Ruben Rada y la atleta Déborah Rodríguez (también estudiante de Derecho en el Claeh), le precedieron futbolistas como Obdulio Varela (el más conocido de una larguísima lista), íconos carnavaleros como Martha Gularte o Rosa Luna, cantantes como Lágrima Ríos y poetas como Juan Julio Arrascaeta, solo por nombrar a unos pocos.
CONOCER CUÁNTOS PROFESIONALES SON
El Departamento de Mujeres Afrodescendientes del Mides está armando una base de datos para saber con más exactitud cuántos profesionales y técnicos afro hay en el país, según dice su directora, Alicia Esquivel. A esa base se accede, y se completa, a través de la web del Instituto de la Mujer (www.inmujeres.gub.uy), de donde depende este departamento.
"Es una ley necesaria para un colectivo muy vulnerable"
Destinar "8% de las vacantes laborales del Estado para las personas afrouruguayas", cupos para este colectivo en todos los sistemas de becas y apoyos estudiantiles, posibles beneficios fiscales a empresas privadas que "incorporen a la plantilla (...) personal afro uruguayo" y que los programas educativos "incorporen el legado" de esta comunidad en la historia. Estos son algunos pasajes del proyecto de Ley de Acciones Afirmativas hacia la Población Afrodescendiente que, según uno de sus impulsores, el diputado frenteamplista Felipe Carballo, espera "que llegue a la Cámara Baja en septiembre y sea ley antes de fin de año", tras casi un año de trámites, discusiones y consultas a las organizaciones afro. El proyecto ya fue apoyado en general en la Comisión Especial de Población y Desarrollo de Diputados por el Frente Amplio y el Partido Nacional.
Según el legislador, "es la primera ley de acciones afirmativas de Uruguay para este colectivo". La iniciativa prevé un seguimiento anual de la situación. La idea, enfatizó, es que en un tiempo no determinado ya no sea necesaria esta reglamentación.
El ingeniero Ciro Mata señala que si bien la cuotificación sirve para la formación de masa crítica "para que la máquina empiece a andar", teme que esos cupos puedan causar un efecto boomerang: más racismo. "Además, hay otro tema: si yo accedo a algo, ¿es porque lo merezco o por mi color de piel?", se pregunta.
La abogada Alicia Saura entiende este razonamiento; "pero cuando un colectivo está en una vulnerabilidad tal que le impide acceder a distintos niveles educativos, más allá de sus capacidades, se trata de políticas necesarias para revertir esa situación. Son políticas temporales, lo bueno será cuando no hagan falta".
LAS CIFRAS
255.073
Personas en Uruguay que dicen tener "ascendencia afro o negra", según datos provisorios de los Censos 2011 del INE. Esto es el 7,84% del total de la población.
17.492
Afrouruguayos que han cursado o están en curso de estudios terciarios, también según los Censos 2011. Esto es el 3,9% de la población con ese nivel educativo.
62,7%
Proporción de afrouruguayos de 20 años o más que tienen no completaron Ciclo Básico. Es 22,5% más que igual población no afro (Mides, 2010).
21,6%
Es lo que un afrouruguayo con nivel terciario gana menos que su par no afro por hora de trabajo. En toda la población, la brecha afro-no afro es 28,5%. (Mides, 2010)
Fuente: El Pais - UAFRO - Perspectiva Afrodescendiente
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